miércoles, 3 de junio de 2009

Reflexión post reducido

Y otra vez nos quedamos con las manos vacías. Y otra vez no se cumple el objetivo. Y otra vez fracasa Chicago. ¿Fracaso a pesar de salir sub. Campeón? Si. El objetivo era ascender y ya esta determinado que no se va a cumplir. Ya no hay chances, se perdieron todas esta tarde, y eso es lo que le duele al hincha. Tristeza, desilusión. Hay muchas palabras que ayudan a describir este momento que estamos pasando. Es el tercer año consecutivo que Chicago no cumple con lo propuesto, esto es casi un tercer descenso. A pesar de estar tan cerca del ascenso, se asemeja mucho a perder la categoría. Chicago pierde mucho más que una chance de ascenso, más que un partido. Con esto, Chicago de a poco se va hundiendo más y más…
“Estamos todos en el mismo barco” fueron las palabras del presidente Gustavo Lacanna. Ahora nos dimos cuenta que estamos en un bote que naufraga en las oscuras aguas de la B Metropolitana, donde lo acechan las aterrantes corrientes económicas, donde cada vez se aproximan más peligros, y donde nunca llega a tocar fondo. ¿Estamos todos en el mismo barco?
¿Por qué los hinchas de Chicago no paramos de sufrir, y año tras año hay algo distinto que lamentar? ¿Acaso estamos destinados a esto de por vida? ¿Cuál es la solución?
¿Qué hay de cara al futuro ahora? En un principio una limpieza necesaria. Por urgencias económicas, y por ciclos cumplidos. La camiseta de Chicago es muy especial, todos lo saben, y pesa mucho. Es momento de parar la pelota, pensar bien que jugada vamos a hacer, porque no se puede errar más. Hay que revertir como sea esta situación adversa. Hay que salir de donde estamos. Pero cuesta mucho pensar que esto es a corto plazo, viendo como es la actual situación del club. Una comisión que asume a mitad de campeonato y no para de encontrar problemas que hereda. Esta seguramente no sea la última chance que tenga Chicago para volver al Nacional, pero si esta en claro que a partir de la próxima temporada va a ser más cuesta arriba todavía. La reducción del presupuesto es inminente, y esto es algo que resta a la hora de pensar en un ascenso cercano. Pero este año nos acordamos que hay pibes en el club. En varios pasajes del torneo pudimos disfrutar de Lemos, Distefano, Martinuccio, Ruiz, Pepe, etc. Estos chicos son patrimonio del club, y a la hora de armar un plantel seguramente de ahora en más vamos a poder mirar para abajo, antes de buscar fuera.
Fue un año muy raro para todos. Comenzó con mucha incertidumbre, con el volver a una categoría tras 17 años. Nos encontramos perdiendo puntos y partidos frente a equipos que hacia muchos años no enfrentábamos. Mientras Chicago deambulaba por la tabla sin hacer pie, se nos vinieron encima unas elecciones más que necesarias y esperadas por todo el pueblo verdinegro. Cambio de Comisión y punto aparte. De la mano a la nueva gestión llega Melián. De ahí en más, Chicago comenzó a ilusionar. Cerro la primer parte de la temporada con una gran levantada que lo puso ahí nomás de la punta, peleando el ascenso. La segunda ronda hay que dividirla en dos partes. En la primera, Chicago sigue siendo protagonista, uno de los mejores equipos, el más goleador. Y en la segunda etapa Chicago comienza a desdibujarse, pierde el rendimiento que venia sosteniendo, comienza a flaquear y cae.
En fin, esta historia termina con un Chicago sin nada. Con un Chicago que se despide del reducido en el primer partido.

Todos tenemos que subirnos al barco y enderezar el destino, cada uno desde su lugar. No queremos ver hundido a este Chicago que tanto queremos. Hay que sacarlo. Hay que “tirar todos para el mismo lado”.
Cuidado, porque hay que tener miedo a acostumbrarse a esta B Metropolitana. Es una categoría muy peleada, de la cual cuesta mucho salir. Por ese motivo hay que tener siempre presente que Chicago es por lejos el club más grande que se aloja en ella y que el objetivo siempre debe ser el de ascender. Tenemos una camiseta muy pesada, y una situación para nada fácil. Pero también tenemos mucha gente, y hay que hacer de eso un factor positivo. Chicago tiene que volver a ser Chicago, y regresar a su lugar. Esto es algo transitorio…y esperemos que termine rápido.

Nacho Rodriguez